lunes, 27 de diciembre de 2021

A quién le toca qué lotería

 Les digo cuando toca a mis alumnos de Espiritu Critico que a veces, las menos posibles, eso sí, puede perfectamente echarse mano de un argumento manido para debatir, porque el hecho de que sea muy conocido o se utilice mucho no le resta validez (si es que la tiene, claro). 

Pues ahí va uno que año tras año me viene a la cabeza el día de hoy: qué día tan triste! Recuerdo que una tía mía tuvo la mala suerte de morirse tal día como hoy. en el velatorio nadie habló ni media palabra de ella. TODO el mundo hablaba de los numeros de la lotería, donde había caido, etc. Hoy es el día de la religión unica y verdadera para millones de personas: LA PASTA. Y siempre (este es el segundo pensamiento manido del post), SIEMPRE pienso lo mismo: que a mi ya me tocó la lotería naciendo "aqui", teniendo de todo y teniendo a mi madre y sobre todo a mi padre... Mucha gente necesita dinero, en especial despues del ultimo eslabón de una crisis infinita que siempre le toca a los mismos. Los que me asustan no son ellos sino aquellos a los que le ha tocado mil veces la lotería pero siguen "invirtiendo" una fortuna en billetes para que les siga tocando una y otra vez, una y otra vez... 

Hace unos días salía una noticia que decía que el 70% (flipa, 70%!!!) de aquellos a los que les toca la lotería estan en banca rota a los 5 años. Wow! Todo lo que yo gané con mis loterías sigue intacto dentro de mi. Todo. Lo unico que espero ahora es que le toque a otros a los que nunca les toco... ni el reintegro. A todos ellos: mucha suerte!

Juan González Anleo

jueves, 23 de diciembre de 2021

La lotería primitiva, medida para recaudar más impuestos.

El 30 de septiembre de 1763 se creaba por real decreto la lotería por números, más conocida como lotería primitiva. Fue una iniciativa del Marqués de Esquilache para adaptar una tradición napolitana.

El objetivo de esta medida era recaudar más fondos para el Estado sin tener que aprobar un nuevo impuesto, que sería mal recibido por los ciudadanos.

Fuente: https://twitter.com/BNE_biblioteca 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Este año ha estado "repartido"... Repartido estaba antes.

 "Siempre me ha resultado hilarante ese comentario habitual tras el sorteo del gordo de Navidad cuando los testimonios y los periodistas insisten, como dato muy positivo, en que el premio ha sido muy repartido.

Repartido estaba antes de poner a la venta los décimos, puesto que entonces todo el mundo tenía en su bolsillo esa pequeña cantidad con la que jugó, y nadie acumulaba miles de euros en premios."

"¡Jugad, jugad, malditos!", de Luis Díez y Daniel Díez Carpintero

martes, 24 de noviembre de 2020

Lo que gana el Estado con la lotería.

Por su interés reproducimos el artículo publicado en  https://sueldospublicos.eleconomista.es/texto-diario/mostrar/1285969/loterias-estado-empresa-publica-gana-50-millones-semana 

Loterías del Estado, la empresa pública que gana casi 50 millones a la semana

El ente público niega a Sueldos Públicos información sobre el coste del sorteo del Gordo, el número de empleados que trabajan este sábado y su categoría profesional

El único sueldo público publicado de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) es el de su presidente, Jesús Huerta Almendro. El ente, con una red de 600 trabajadores ha declinado la solicitud de información de Sueldos Públicos, en la que se planteaban una serie de preguntas al respecto del Sorteo Extraordinario de Navidad. 


Concretamente, les hemos preguntado a cuánto asciende el coste del evento, cuál es el despliegue de trabajadores durante el sorteo, cuál es la retribución de cada uno de ellos, qué cualificación tienen, así como el coste de los bombos utilizados para almacenar los números y premios. Nos han remitido a su dossier de prensa, donde no aparece toda esta información. También hemos contactado con la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), pero rechazado ofrecer información sin el consentimiento de la empresa.


Según las cuentas anuales de la SELAE, la Lotería de Navidad incrementó sus ventas en 2017 un 3,25% respecto al año anterior, lo que situó a este sorteo casi en los máximos de ventas que alcanzó en 2008, antes de la crisis. El Gordo sirve de balance contra la pérdidas de otros juegos de SELAE, ya que en su conjunto las ventas crecieron un 1,24%. En cuanto a sus resultados, la mercantil es una de las entidades públicas empresariales más rentables. Tuvo un importe neto de cifra de negocios, alimentado exclusivamente por las ventas de juegos, de más de 8.919 millones de euros. Su beneficio del ejercicio en 2017 fue de casi 1.793 millones de euros, unos 48 millones de euros más que el año anterior. Las previsiones realizadas por SELAE estiman un incremento más suave de las ganancias en 2018.


Loteria nacional sueldos publicos

El dossier de prensa revela que el total de series y billetes emitidos este año ascienden a un valor de 3.400 millones de euros, y que, de estos, se destina a los premios un 70% (2.380 millones), mientras que el 30% restante se reserva para los gastos de gestión, administración y Tesoro Público. Con los datos en la mano, sabemos que en 2018, El Gordo de Navidad repartirá un total de 680 millones de euros y que el segundo y tercer premio constarán, respectivamente, de 212 millones de euros y 85 millones de euros a repartir entre los premiados.


La rentabilidad de la entidad convierte a SELAE en la empresa pública más beneficiosa para el Estado, según publicó ABC a principios de año. En 2017, la facturación, se disparó hasta los 9.000 millones de euros. Ingresa el 30%. SELAE gana, por cada uno de los 600 trabajadores que posee en nómina, unos cuatro millones de euros al año que suelen concentrarse en las fechas navideñas, incluido el sorteo de El Niño. 


Concretamente, más del 30% de su facturación anual llega con el Sorteo Extraordinario de Navidad. De cada 100 euros que entran en caja, casi 30 son de beneficio. La entidad pública es una máquina de hacer dinero para el Estado. Le reporta más de 2.500 millones de euros anuales, entre dividendos e impuestos. Son casi 50 millones a la semana. Como comparación, los PGE de este año destinan 1.581 millones a política exterior.


La publicidad

Uno de los mayores gastos a los que la empresa pública debe hacer frente es el coste de las campañas publicitarias. Según datos de ExtraDigital, en julio de 2017 SELAE abrió un concurso público para contratar a una agencia que gestionase la publicidad de sus juegos. Estas campañas no incluyen los sorteos extraordinarios, pero suponían un contrato publicitario de 23,5 millones de euros. En el caso de prórroga durante otro año, el importe ascendería a 51,7 millones de euros. El 27 de julio de 2017 se cerró el concurso. Hace años, las empresas de publicidad luchaban por llevarse el contrato para elaborar el anuncio del Sorteo de Navidad. 


Desde hace algunos años, el Estado tira la casa por la ventana y contrata a reputados directores de cine para grabar versiones de hasta seis minutos de duración, como si de un cuento se tratara. El director y fundador de este digital ha enviado una solicitud de información al Portal de Transparencia del Gobierno para recabar el coste del anuncio del Sorteo del Gordo de los últimos 10 años. El ejecutivo tiene un plazo de un mes para contestar desde que se admite a trámite la cuestión y puede solicitar una ampliación de plazo.


Por otro lado, según publicó Dirconfidencial en junio de 2017, Loterías es la empresa pública estatal que más dinero del contribuyente gasta en campañas publicitarias. El año pasado se destinaron de 65 millones de euros, de los que 30 millones se destinaron al Gordo de Navidad y a El Niño. Los otros 35 millones fueron para el resto se apuestas.


El presidente

El máximo responsable de la entidad, su presidente, es Jesús Huerta Almendro desde el pasado 25 de julio. Su sueldo es uno de los más altos de la Administración General del Estado, cobra unos 133.268 euros brutos más al año que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Huerta es licenciado en Derecho por la Universidad de Cádiz, tiene un máster en Gestión Sanitaria y es diplomado en Gestión de Desarrollo de Personas. Antes de incorporarse a la presidencia de Loterías, era director general de Presupuestos en la consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía. Su designación en su nuevo cargo correspondía a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien antes de la moción de censura a Mariano Rajoy era consejera de Hacienda en la Junta de Andalucía.


Huerta tiene asignado, según el Portal de Transparencia de SELAE, un salario de 214.221 euros brutos al año, como ya te informamos en agosto. Cobrará la parte proporcional desde que accedió al puesto. Haciendo una media, en 14 pagas, equivale a unos 15.300 euros mensuales, 30.600 euros los meses de pagas extraordinarias, en junio y diciembre. Aunque desconocemos si ese cálculo es el correcto para conocer con exactitud su salario mensual. Su retribución anual está compuesta por un sueldo base de 105.000 euros al año, un complemento de puesto de 42.000 euros y un complemento variable de 63.000 euros, a lo que hay que sumar la cuantía correspondiente a sus trienios por ser funcionario.


Denuncias por discriminación

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) amenazó el pasado mes de noviembre con movilizaciones en SELAE si no se corregían las, tal y como denuncian desde el sindicato, “severas discriminaciones salariales”.


Una serie de convenios de trabajadores de la entidad pública daba lugar a diferencias en las remuneraciones que alcanzaban los 6.000 euros anuales. Una cifra que era especialmente escandalosa entre los jefes de departamento, ya que, según CSIF, las diferencias salariales entre los responsables de cada área llegaban a alcanzar el 50% por realizar el mismo trabajo.


El precio del décimo

La Lotería, como se observa mediante las cifras anteriormente detalladas, supone un colchón económico para las arcas del Estado, ya que, como consta en el punto E de la memoria anual económica de 2017, el único accionista y, por tanto, beneficiario del ejercicio, es la Administración General del Estado. Este beneficio se consigue mediante la venta de billetes. En el caso de la Lotería Nacional, los ingresos se dividen en los sorteos de los jueves y sábados, los sorteos extraordinarios de Navidad y El Niño y los sorteos Viajeros.


Aunque la Lotería Nacional tiene su origen en 1812, los primeros datos acerca del coste de la décima parte de un billete, los décimos, no llegan hasta 1966, según una información de El Confidencial. Es en este año cuando se establece un precio genérico de 500 pesetas, (en 2002, al inicio del euro equivalían a tres euros). Ese precio no tardó en crecer y al año siguiente se duplicó. Durante 13 años el coste fue de 1.000 pesetas, poco más de seis euros.


En 1977 el precio del décimo volvió a duplicarse. Jugar costaba 2.000 pesetas, unos 12 euros. Esta cifra aumentó hasta las 2.500 pesetas, unos 15 euros, durante la década siguiente y siguió subiendo hasta establecerse en las 3.000 pesetas, 18 euros, a las puertas del nuevo milenio.


La tendencia creciente se detuvo en el año 2002, con la llegada del euro a España. En aquel momento se pactó un precio de 20 euros por décimo, una cifra que se mantiene 16 años después. Con Rajoy, los premios de más de 2.500 euros tributaban. Este año se pagará el 20% a Hacienda a partir de los 10.000 euros.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Cebolotería: inmoral

Mientras los cebos se usan con animales no experimentamos más que la secreta alegría que
proporciona la inteligencia. Para pescar, o para lo que sea, parece de sentido común que el uso de cebos es una realidad plenamente humana. El capote para el toro, el azúcar para el caballo, la zanahoria para el burro… la vida humana -y sus dichos- está plagada de aprobaciones para el uso de cebos.

Distinto es cuando ponemos un cebo a otro ser humano. El que lo ve frunce el ceño con razón. Nos disgustamos cuando vemos la trampa. Si el político promete y no cumple, nos molestamos, porque no nos gusta el cebo de la promesa para arrancarnos el voto. Si el empresario promete una gratificación que no llega, comentamos el disgusto en el seno del hogar. Si el vecino nos engolosina… percibimos pronto la mentira. Entre humanos le tenemos alergia al cebo.

Con los niños, que son personas pero que están creciendo, estamos en terreno lamentablemente intermedio. Cada día goza de menos prestigio ponerle cebos a los niños: “si apruebas te compro tal cosa”, “si te portas bien haremos cual viaje”. Muchos padres se dan cuenta de que algo va mal cuando se llega a esto que algunos llaman “corrupción de las motivaciones”. Aseguran que es una mala “inversión”.

En estos días estamos siendo víctimas de un cebo. Con la “ilusión” de resolver tal o cual problema (un cebo), Hacienda logra que paguemos alegremente un buen impuesto. Treinta de cada cien euros jugados van directamente a Hacienda. Más el porcentaje que hay que entregar al cobrar el premio.

Con la “ilusión” de resolver tal o cual problema (cebo) mío… dejo de reunirme con otros para resolver los problemas juntos. El paro, la vivienda, la educación… todos los problemas pueden resolverse de manera solidaria; ninguno se va a resolver porque mordamos el anzuelo.

Cuando entidades sin ánimo de lucro añaden un cebo (otros dos euros) al cebo nacional, simplemente se convierten en cómplices de semejante espectáculo inmoral. Algunos meten a Dios en el cebo, y no con ello deja de ser cebo, sino que se hace más patético y triste.

Cuando, como en el anuncio de este año, se juega con los sentimientos y se miente a una anciana sin ninguna necesidad, no es extraño que profesionales de la medicina protesten. No es la mejor manera de atender esa enfermedad. Añadir que lo mejor del premio es compartirlo no deja de ser un acto de cinismo, porque la lotería hace precisamente lo contrario. No reparte riqueza, sino que concentra riqueza. Lo hace, eso sí, con un cebo para personas. Nos trata como animales. Lamentable.
Eugenio Rodríguez

lunes, 21 de noviembre de 2016

Soy matemático, y esta es la razón por la que no juego a la lotería

De vez en cuando la televisión local de Vancouver, cerca de donde vivo, me pregunta por mi opinión sobre un premio gordo cercano, del 6/49 o el 7/49, que son los sorteos de lotería más populares a día de hoy en América del Norte. Son parecidos a La Primitiva que se juega en España: compras un boleto, que cuesta dos o tres dólares, y tienes que escoger una secuencia de seis (o siete) números entre el 1 y el 49, por ejemplo: 23, 16, 12, 8, 35 y 41. Si tienes la suerte de adivinar los números adecuados puedes llevarte a casa el premio, que varía entre 50 y 100 millones de dólares.
Pero hay un problema con este juego: tus posibilidades son tan pequeñas, que es miles de veces más probable que mueras en un accidente de coche que te conviertas en el afortunado ganador. En concreto, la probabilidad de predecir todos los números es, más o menos, 1 entre 14 millones para el 6/49 y 1 entre 80 millones en el 7/49. Desde luego, es difícil imaginar números tan grandes, por lo que yo suelo usar imágenes que ayudan a entender lo que significa, que los reporteros de televisión adoran. Una vez empleé la guía telefónica de mi ciudad: imagina que tienes 150 guías diferentes. Si compras un boleto, tus posibilidades de ganar la lotería son las mismas de que, al azar, escojas la guía en la que está tu nombre, la abras por la página adecuada y señales exactamente tu teléfono. Si compras otro boleto, tienes otra oportunidad.
Aunque mucha gente se sorprenda, todos los boletos tienen la misma probabilidad de salir: aquellas opciones “especiales”, como 1, 2, 3, 4, 5, 6; y aquellas más “ordinarias” (aparentemente), como 41, 19, 3, 23, 29, 31. Sin embargo, como la gente es menos propensa a poner estos números “especiales”, es mejor estrategia apostar por ellos: si tocaran, el premio se repartiría entre mucha menos gente (incluso puede que te quedes con todo el bote tú solo). De la misma manera, la gente suele jugar números que indican días y meses con mucha frecuencia, por lo que estos, si tocan, reparten premios menores, y es conveniente desecharlos.
Un colega me dijo una vez que la lotería es el impuesto de la ignorancia. Pero no estoy del todo seguro. Me gusta más pensar que la gente compra esperanza. Si gastas dos o tres dólares en esperanza de ganar a lo grande, es una forma poco costosa de mantener el optimismo y mirar hacia el futuro. Personalmente obtengo mi esperanza de otras fuentes, así que no necesito jugar a la lotería.
También se puede pensar en el coste en otros términos: los de la utilidad. Por ejemplo, cuando se compran participaciones de un boleto en la oficina, si piensas que estás gastando 20 euros en la esperanza basada en la mínima probabilidad de que te toque el gordo, no es un valor muy realista; pero si piensas que gastas 20 euros en ahorrarte el disgusto que supondría que, no habiendo comprando el boleto, saliera el número premiado y todos tus compañeros se hicieran ricos menos tú, es posible que compense. La Teoría de la utilidad es una rama de la Economía en la que han hecho aportaciones importantes matemáticos como Von Neumann, Laplace y Bernoulli; y que pretende cuantificar la capacidad de un bien o servicio para satisfacer las necesidades humanas, de un individuo o un colectivo. Sobre ella se basa el desarrollo de las teorías de la decisión.
Cada país tiene su propio sistema de lotería, algunos son muy sencillos y otros más complicados. En España está la famosa Lotería de Navidad, que se juega desde 1812 y es la que se lleva organizando más años del mundo. En 2015 el Gordo fue de 720 millones de euros, y las posibilidades de ganar son pequeñas, aunque bastante mayores que las de ganar La Primitiva, en concreto de 1 entre 100.000, desde 2011; de 2005 a 2010 participaban 85 000 números: desde el número 00000 al 84999, por lo que la probabilidad de ganar ha disminuido en los últimos años. En cualquier caso, estoy seguro de que esto no va a convencer a todos los que compran boletos de lotería para que dejen de hacerlo. Merece la pena pagar unas monedas para levantar las esperanzas, y aún más si es cerca de navidades.
Florin Diacu es catedrático de Matemáticas en la Universidad de Victoria (Canadá) y autor de libros de divulgación como el premiado Megadisaters--The Science of Predicting the Next Catastrophe, publicado por Princeton University Press.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/11/16/ciencia/1479298120_064023.html?id_externo_rsoc=FB_CC 

“El anuncio de la Lotería de Navidad humilla a las personas mayores”


La Dra. Carmen Sánchez Castellano, facultativo especialista en Geriatría del Hospital Ramón y Cajal deMadrid, señala en este artículo que el nuevo anuncio de la Lotería de Navidad, recientemente
estrenado, utiliza actitudes que son percibidas como humillantes para la tercera edad al retratar el engaño a una anciana que cree que le ha tocado el premio gordo

Cada año, el anuncio de la lotería de Navidad se hace público al inicio del periodo de Adviento, dándole un enfoque lúdico y festivo a los preparativos de los encuentros familiares, las compras, los regalos, las luces y las felicitaciones.

El de este año 2016 acaba de irrumpir en nuestras pantallas, con el deseo de producir emociones y sentimientos de añoranza, ilusión, o entrega. Sin embargo, ha producido, primero, sorpresa y, después, mi crítica próxima al rechazo absoluto como médico.

Se ha elegido a una señora, Carmina, maestra jubilada, que representa al grupo de las personas mayores; eso está bien, gusta ver a los mayores como protagonistas de la vida social; como tantas mujeres, madres, abuelas, aún sigue preparando desayunos y desvelándose por los suyos.

Estando en ello, llama su atención, desde la televisión, el sonido familiar del sorteo de Navidad; la señora busca su décimo y ¡Oh, sorpresa! es su número al que en ese momento le corresponde el premio gordo. Emocionada y feliz corre a comunicar su suerte, sin escuchar que se trataba de la repetición de las imágenes del sorteo del año anterior, ya que el día 22 de diciembre no llegará hasta el día siguiente;  equivocando la fecha, sale a la calle a compartir su felicidad con amigos y vecinos.

Su hijo es el primero que, ante su alegría, no la saca del error, sino que la estimula a celebrarlo, optando por la “mentira piadosa” a la que se va sumando todo el pueblo, cambiando la hoja del calendario, tocando las campanas de la iglesia, y fingiendo la presencia de la televisión. Tras brindar en el bar, la señora decide celebrarlo por todo lo alto, invitando a dirigirse desde el pueblo hasta el faro, frente al mar, con una excelente comida. En esas, su hijo decide decirle la verdad y entonces la señora llena de emoción le regala el décimo con lágrimas en los ojos diciendo que ella es más feliz si son ellos los que lo disfrutan. El final es que, la que parece ser la nuera dice ¡Anda, que si nos toca mañana!

El anuncio es estéticamente muy bonito. Villaviciosa, que es el pueblo elegido, precioso; el cabo de Peñas, espectacular, y la interpretación, excelente pero lo rechazo de plano y explico por qué.

¿Es adecuado mantener a la señora Carmina en su error? Rotundamente, no. No está demenciada, ha tenido un despiste, y se la ve plenamente válida y capaz, pero las imágenes de la televisión la llevan a creer que ya se está celebrando el sorteo y la casualidad hace que en aquellas imágenes antiguas se premió el número que ella lleva para el año presente.

Su alegría no tiene fundamento porque el sorteo será al día siguiente; esa es la realidad y ella está preparada para enfrentarse a esa realidad, si se la saca del error inmediatamente. Pero, no es así; con el paso del tiempo se reafirma en su falsa verdad, en la que colabora también la Guardia Civil; su creencia de ser millonaria se refuerza con cada minuto que pasa ¿Cuál es la ventaja? Unas horas de ilusión y alegría sin motivo ni fundamento. ¿Qué va a suceder un poco después? El gran desengaño cuando sepa que aún no ha sido el sorteo y que todo ha sido falso. Pero ¿Qué será lo peor? Que se sentirá ridícula y engañada por todos. Es difícil entender cómo se enfrentará a la realidad y podrá superar la experiencia. Estos aspectos quedan, en el anuncio, para la imaginación de cada uno.

Hace sólo dos días, en Diario Médico se reivindicaba para los pacientes geriátricos el mismo espíritu ético-deontológico que ya ha impregnando la relación médico-paciente en otras especialidades; el respeto al derecho del paciente de participar en las decisiones que se toman a lo largo de su proceso asistencial, su derecho a recibir la información en la medida que pueda comprenderla, y su derecho a expresar sus deseos respecto a las decisiones terapéuticas y a otras decisiones de su vida diaria.

Los pacientes mayores tienen derecho a la protección y a que se decida en su beneficio, como el resto de los pacientes, pero por encima está su dignidad como persona, que ejerce su autonomía hasta donde le es posible. Por ello, estos principios de respeto a la propia autonomía están reñidos con el contenido del anuncio que comentamos.

La publicidad expresa actitudes sociales y “crea doctrina” respecto a conducir opiniones y reforzar estereotipos. Por ello rechazo el contenido del anuncio; éste expresa un espíritu paternalista de todos hacia la señora protagonista, se manifiesta un buenismo que pretende evitarle el mal rato de reconocer su error, se protege a la señora Carmina como si no fuera capaz de soportar que se ha equivocado, se le oculta una información a la que tiene derecho: el sorteo no será hasta el día siguiente y, por el momento, no es millonaria.

Ante esto, ¿cuáles serán las consecuencias? Es una mentira que no se sostiene, que es imposible mantener porque la realidad escapa al control de los que participan en el engaño, es una mentira de muy corto recorrido, no es ni siquiera una mentira piadosa que permanecerá como verdad sin perjuicio para nadie. ¿Qué sentirá la señora Carmina dentro de pocas horas? Entiendo que el daño se acrecienta con cada minuto que pasa y que su desengaño será mayúsculo, pero es muy posible que más allá del aspecto económico esté el sentimiento afectivo de que la hayan “tomado por tonta”.

El espíritu del anuncio parece destacar la solidaridad de todo un pueblo colaborando para mantener la alegría de la señora Carmina durante un tiempo, pero, en nuestra opinión, el espíritu colectivo es el de aceptar que, como la señora Carmina es mayor, a la pobre no se le puede decir la verdad porque va a pasar un mal rato. El espíritu colectivo de quienes participan en el anuncio, en definitiva viene a expresar una idea contra la que hemos de estar los médicos, y más aún los geriatras, la idea de que con los mayores hay que actuar con paternalismo y que hay que decidir por ellos suplantando su voluntad y evitando que dispongan de la información que necesitan para poder adaptar sus decisiones y su conducta a su propia realidad.

Lo siento, pero el anuncio no ha estado acertado en su contenido. Me alegra que se elija a una persona mayor como protagonista, pero rechazo que sea para expresar la anulación de su capacidad para afrontar un error y recomponer su realidad, desde la estabilidad y la madurez forjada, sin  duda, por décadas de experiencias positivas y negativas. Me preocupa mucho lo que no se ve en el anuncio, sus sentimientos cuando descubra que ha sido objeto de lo que más parece una burla que una expresión de afecto. E insisto, como ejemplo publicitario de actitudes sociales colectivas hacia los mayores no me parece un ejemplo adecuado el paternalismo y falso proteccionismo hacia una persona mayor inteligente, válida y capaz de seguir afrontando su vida como venga.

Me gustaría recordar que estas actitudes forman parte de aquellas destacadas en el Informe sobre Discriminación por Edad (IMSERSO, enero 2016), siendo percibidas como humillantes por este grupo de edad. Otras similares son dar por hecho que no oyen o no pueden entender las cosas por su edad, no consultarles ante problemas propios de salud si van acompañados, ignorarles, bromear sobre los mayores o dirigirse a ellos con términos despectivos.

Fuente: http://www.medicosypacientes.com/opinion/dra-sanchez-castellano-el-anuncio-de-la-loteria-de-navidad-humilla-las-personas-mayores